6/2/12

DE HOMBRE A HOMBRE


“De hombre a hombre”, escrita y dirigida por Mariano Moro. El espectáculo está  protagonizado de manera brillante por Mariano Mazzei y Emiliano Dionisi, y desde el pasado 27 de marzo se está presentando los viernes y sábados a las 22:45 en el Teatro del Nudo (Av. Corrientes 1551).
“Como en una vieja novela de Alberto Migré, el amor entre dos opuestos, un alumno y un rofesor, resulta inevitable”, reza la ficha de la obra. Por suerte, lo único que se asemeja a las viejas telenovelas del escritor es la tensión y la sensación de amor (por momentos correspondido, y de a ratos no tanto) porque la densidad de sus diálogos y la carga emocional que emplean los actores para crear a sus personajes es de una calidad soberbia.

El profesor Juan Manuel (“nombre de dictador”) entra en escena, saluda al público y se presenta. Camina entre las butacas, habla sin parar, recita versos de Walt Whitman y Silvina Ocampo, entre otros. De forma gradual, la sala se transforma en un aula y la audiencia en un curso, que participa de la clase y asiente con las afirmaciones del verborrágico profesor.

De repente, un alumno sobresale de los demás: es Andrés (“nombre de santo”), que comienza a hablar mientras está con su cuaderno tímidamente sentado en la  butaca. Pero esa pasión por la poesía está escondida del resto de sus compañeros, tanto como su libro de Walt Whitman, porque los crueles adolescentes le dicen que “es de maricones saber de poetas”, una afirmación tan retrógrada como la educación de quienes lo dicen.

A partir de esta sensibilidad tan especial de Andrés, su profesor comienza a entablar con él enfervorizadas discusiones, en las que entran en juego conceptos espirituales, religiosos, filosóficos y existenciales. Tanto es así que la declaración del alumno sobre su condición de agnóstico impulsa a su profesor a manifestarle crudamente: “El amor de Cristo es el único que vale la pena”.

Las discusiones se avivan cuando debaten sobre ideas tan polémicas como Dios, el mundo que creó y el rol del hombre en la vida actual. Lo justo, lo injusto, la idea de Dios como Ser superior: son todos elementos que llevan a Juan Manuel y a Andrés a sostener diálogos maduros, sustanciales y corrosivos, basados en sus opiniones tan fuertes como distintas. Durante estas escenas resulta casi imposible no dejarse arrollar por la exaltación de las conversaciones y las ideas expuestas por ambos actores.

Pero detrás de tales discusiones –que adquieren distintos tonos, dependiendo si tienen lugar frente a la clase o sólo entre ellos dos- esconden un amor que no es platónico o religioso, sino que está lleno de pasión y atracción entre ambos, una atracción arraigada en sus marcadas diferencias. Éste se convierte en un amor tan inesperado como imposible pero que, como podría suceder en una novela de Migré, logra superar las adversidades y se concreta. ¿Por cuánto tiempo? Es irrelevante, lo verdaderamente importante en “De hombre a hombre” es la profundidad de los diálogos entre los protagonistas y la exquisitez de los puntos planteados en sus debates.

Andrés es un joven sensible, talentoso, educado, instruido y con alma de poeta. Un chico agnóstico que adolece, en un colegio repleto de otros jóvenes que no comprenden de sentimientos profundos o de filosofía y, además, signado por la religión católica. Pese a estar cargado de dramatismo y una sensación que bordea la desesperación por sentirse incomprendido, Emiliano Dionisi en su rol de Andrés logra que su magnífica interpretación oscile entre la seriedad y la comicidad, como lo demuestra en el monólogo respecto a las zozobras del ser humano.

Mariano Mazzei, por su parte, también juega a los extremos como Juan Manuel. La rigidez, la distancia del profesor con sus alumnos a veces se disipa en la gracia que le sale sin planificarlo (“cuando me pongo nervioso hago chistes sin sentido”, admitirá en algún momento). En la escena donde el juego de seducción se torna más honesto y evidente, su personaje varía entre una posición tanto sorprendida como divertida por el avance de su alumno.

La confesión del estado emocional del joven, en la que expone sus miserias personales con las que debe lidiar fuera del colegio, es maravillosamente desgarradora, y conmueve de principio a fin de la escena. Tanto Emiliano Dionisi como Mariano Mazzei se lucen en sus roles, desde la interpretación general hasta sus gestos, su lenguaje corporal y los pequeños grandes detalles. Ambos actores son absorbidos apasionadamente por sus personajes, convenciendo a los espectadores que durante 90 minutos se está realmente en presencia de Andrés y Juan Manuel.

A través de textos estremecedores, que plantean agudos interrogantes sobre los valores y las creencias del ser humano, y de actuaciones brillantes de la mano de dos talentosos actores, “De hombre a hombre” es una obra de gran profundidad, sensibilidad y consistencia que Mariano Moro trae por primera vez a Buenos Aires y que los espectadores ávidos de buen teatro no pueden dejar de ver.

RESEÑA:
http://www.abccultural.com.ar
Realizada por María Laura Pacheco, que tan amablemente me ha dejado escribir aquí sus propias palabras. Desde mi blog darle las gracias.

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